Es una barriga muy triste, señor historia

Todo empezó cuando yo tenía 15 años, era un chico que comúnmente siempre tenía en la mira a alguna chica que me gustaba, pero no pasaba de eso. Un día fui a un festival deportivo de colegios y la vi jugando Voley, fue amor a primera vista. No la podía dejar de ver. No era una chica de comerciales de televisión, era una muchacha normal, muy sencilla. Pero todo a mi alrededor se nublo y solo la podía ver a ella.

Esa noche no pude dormir, solo pensaba en ella, lo único que pude ver fue que tenía el número 9 en su camiseta y el nombre de su colegio.

Jamás hasta ese momento me había sentido así por una mujer, ya nada volvió a ser como antes, al día siguiente era todo muy extraño, había mil preguntas en mi cabeza y ninguna respuesta, pensé que en un par de días lo iba a saber todo, pero no pasó nada.

El tiempo fue pasando e iba a ver constantemente la cancha donde la había visto, hasta que vi el rol de partidos de los equipos de vóley y estaba el nombre de su colegio, mi corazón saltaba de alegría. Y supuse que iba a tener mucho tiempo para verla.

Le pedí a una amiga que me ayudará a escribirle una carta, porque yo era de madera para esas cosas. Entonces en el primer partido, recuerdo que fui con unos amigos, ella ya había terminado de jugar y estaba hablando con sus amigas, vi que había llegado la hora de darle la carta, me arme de mucho valor; jamás había hecho nada parecido por nadie hasta ese día; me acerque, la toque en el hombro, ella se dio la vuelta, ni recuerdo bien que le dije por los nervios, pero estoy seguro que le dije algo, le di la carta y me fui.

En otro partido que fui a verla jugar, escuché que alguien le dijo “Ale”, ya tenía tres datos, el número de su camiseta, el colegio en que estudiaba y su nombre; supuse que su nombre era Alejandra.

Al pasar los días me desesperaba por no poder verla, así que un día de esos agarre  mi bicicleta, fui hasta su colegio a ver si podía encontrarla a la salida, no tenía ganas de hablarle, pero como ya estaba haciendo todo lo que comúnmente no haría por una chica, seguramente le hubiera hablado; hasta que vi salir a dos de sus amigas, las perseguí como 6 cuadras hasta que me anime a hablarles y no sé ni como le hice, pero les pregunte por ella, pero yo use el nombre de Alejandra y ellas no sabían de quien hablaba, entonces les dije que ella usaba la camiseta 9 de su equipo, se vieron entre ellas y dijeron al mismo tiempo ”ALEYDA”.

Hable unos minutos con ellas, se portaron de maravilla, tenían muy buena onda y me dieron algunos datos. Hablar con ellas fue otra cosa que tuve que hacer, ya que no acostumbraba a hablar con chicas que no conocía.

Algo que recuerdo muy bien fue que les pregunte sobre los gustos musicales de Aleyda, ya que le quería dedicar varias canciones, pero me dijeron que tal vez no le iba a gusta ese estilo de música.

Llego el día de verla de nuevo en otro partido y tuve la suerte de volver a hablar con sus amigas, conseguí otro poco de información, pero todo eso fue después del partido, ya que cuando la veía jugar ni pestañaba para no perder ni en segundo.

Pasaron unos días y fui de nuevo a ver el rol de partidos a la cancha y me encontré con una buena noticia y una mala. Como habían ganado sus tres partidos, pues eran campeonas (o sea que estaba enamorado de la 9 del equipo campeón) y la mala noticia es que ya no la iba ver, porque gracias a los partidos estaba seguro de que la encontraría, aunque una vez a la semana.

Desde ese momento todo fue en declive, durante meses no la volví a ver. Y me molestaba que mis amigos o mi hermana me decían “Hoy la vi en tal lugar” o “Ayer estaba por el centro de la ciudad” me dolía escuchar eso. Pero lo que hacía era pasar al día siguiente por esos lugares para ver si la encontraba.

La busque mil veces, me dijeron por dónde vivía, pero era como buscar una aguja en un pajar, siempre iba por esos lugares en mi bicicleta, ella fue testigo de todas las lagrimas que derrame por Aleyda y toda la frustración que sentía.  

Fueron muchos meses de buscar algo que nunca llego. Y CREO QUE ESA ES LA LECCIÓN MÁS VALIOSA, a pesar de hice muchísimas cosas por ella que nunca había hecho por nadie, lo único que me faltó fue hablarle de frente, pero yo confié que al verla en otros partidos ya iba a hablar con ella, pero eso ya no se dio, ya que cuando la vi en la calle, no estaba preparado para hablarle ni sabía que le diría, ya que era inexperto y era muy tímido.

El tiempo paso y llego diciembre, me contaron que ella se iba a ir a otra ciudad y ahí termino esa historia. Ya no supe nada más de ella, a pesar que con la llegada del internet y las redes sociales intente buscarla, nunca pude averiguar ni cuál era su apellido, solo sabía el nombre de su colegio, el número de su camiseta y su nombre, no pude conseguir otro  dato importante que me acerque a ella…para mí solo fue “ALEYDA” mi primer amor.

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